tentaculo derecho

Duelo de titanes dibujísticos

Entradas de blog

¡Apóyanos con el crowdfunding y llévate unas láminas exclusivas!

Escrito por Onice el 18/12/2012
Seguramete estéis familiarizados con el duelo de dibujantes que intentamos – que no conseguimos – llevar a cabo semanalmente en colaboración con la gentecilla de la web Subcultura.es. Por si acaso, aquí podéis ver todas las ilustraciones que se han hecho hasta la fecha:

http://titanesdibujisticos.subcultura.es/

Bien, pues como parte de la campaña de crowdfunding para la edición del tercer número de Pulp Comics Magazine, y gracias a la colaboración de la gentecilla de Subcultura que participó en la actividad, hemos decidido hacer una colección de postales (en din-a5) de las ilustraciones del duelo.

¿Que habéis visto las ilustraciones y queréis haceros con la colección? Pues os lo vamos a poner un poco difícil, porque solamente haremos UN ejemplar de la colección, que sacaremos a subasta – para recaudar fondos para el crowdfunding – en los próximos días.

No perdáis ojo al blog de la revista, que en breve subirá fotos de la colección, y cómo y dónde podréis pujar por ella si queréis agenciarosla. ¡Nos ayudaréis a sacar adelante el tercer número de la revista en papel, y además os estaréis llevando una colección única de postales!

….

Podéis apoyar nuestro proyecto de crowdfunding en Lanzanos:

http://www.lanzanos.com/proyectos/pulp-comics-magazine-3-steampunk/

Quinto Duelo de Relatos: Vota tu relato favorito

Escrito por Onice el 27/11/2012
Podéis votar el relato que más os guste en este post de la página de Pulp Comics.

Again:

¡Vota tu relato favorito!

“Caída Profunda a la Miseria” Por Piraton

Escrito por Onice el 27/11/2012
Entrada para el cuarto Duelo de Relatos de Piraton. Pulsar aquí para ver la imagen en la que está basado. Aquí la entrada del blog de Pulp Comics con el relato.

……………………………

Que fatídica fue la dama blanca contigo dulce ninfa, que destructiva fue en tu castigo, que silencio más sonoro se oyó en tu declive. Una sala marrón casi teñida por la humedad, una silla y un espejo… Nada más. Fue un castigo divino terminar ahí, termina atrapada en una pesadilla tan real que las ilusiones se hacen palpables a tu alrededor y es que ella decidió que si tanto alardeabas de tu belleza sufrirías por ella, por decir que eras más delicada que cualquier mujer, ninfa o criatura, que la dama blanca se arrodillaría ante tu lustre. Pecaste de soberbia y tu destino fue olvidar tu belleza y al intentar recordarla y mirarte al espejo ver tu rostro desfigurado, destrozado por cuernos, escamas y monstruosidades que hacen que te rechaces a ti misma cada minuto de tu eternidad.
Se oyen tus gritos por los nimbos, tales gritos que hacen estremecerse al propio Belzebú, que nada crece al rededor por temor a tu plañido, a tu desesperación, a tu muerte en vida.Y aún no asumes que a cada llanto, suplica y lamento tu belleza se marchita y tu dolor se agrava. Maldice tu castigo, sufre por lo que fuiste y tal vez en eones seas perdonada, tal vez ella decida liberarte, pero tu esperanza debe ser mínima, debes perderla para resurgir como un fénix.

Y créeme ninfa, créeme cuando te digo que la dama blanca no es piadosa, que servidor lleva años bailando la misma canción en una sala vaciá, haciendo sufrir a la dulce amada y ahogándose con cada nota desafinada. Pero con tus gritos solo quiero atravesar la pared, romper tu espejo maldito y abrazarte, perdonarte para suplicar mil años más de mi castigo y acabar con el tuyo, que yo siempre estaré maldito, que se que ella me odiará hasta que el sol y la luna dancen juntos bajo el mar, hasta que las estrellas salgan disparadas hacia ningún lugar. Yo soy lo que ella más odia, yo soy un perdón y un cálido abrazo, soy la esperanza del día siguiente y la lagrima de felicidad. El día que destruya tu celda, el día que tus ojos vuelvan a iluminarse con el brillo propio de la vida mirame a la cara, mirame a la cara y sabrás que con la muerte nunca se juega…

…O acabarás como yo: Siendo un sueño.

"Cuernos", por Litos

Escrito por Onice el 27/11/2012
Entrada para el cuarto Duelo de Relatos de Litos. Pulsar aquí para ver la imagen en la que está basado. Aquí la entrada del blog de Pulp Comics con el relato.

……………………………

Si hay algo que nunca esperé de Cris, era que me pusiera los cuernos. Por no tocar, no tocaba ni a sus padres cuando íbamos a comer con ellos.

Siempre fui comprensivo: cada cual tiene sus traumas, y sabía que forzar las cosas las empeoraría. Al fin y al cabo, yo también salí escaldado de mi temporada como monaguillo, y esa fue una de las razones por las que me uní al Concilio de Medianoche.

Pregúntale a cualquiera qué piensa de la brujería, y lo mejor que oirás es que la gente se apunta para montar orgías sobre un pentagrama. No quiero decir que no se dé a veces, aunque nunca participé por consideración hacia Cris. Pero hay mucho más: el último objetivo es manipular las fuerzas del mundo a nuestro alrededor y romper con las convenciones que nos impone una visión unilateral de la realidad. Como era previsible, mi fidelidad no era bien recibida en el Concilio: que si una atadura social, que nunca llegaría a acólito nivel dos siendo virgen… Yo creo que cada uno elige a qué se ata y a qué no. El caso es que nunca llegué a nivel dos.

Por eso me sorprendió bastante cuando me ofrecieron ser el vehículo de una ofrenda a Baal. ¡Un honor así, para un novicio de tres meses! ¡Qué honor!

Mi perspectiva cambió cuando me encontré atado y desnudo sobre una losa de mármol, rodeado de encapuchados con cuchillos de carnicero. Mis insultos e imprecaciones cambiaron a llanto desconsolado cuando vi una enorme sombra sobre la pared. Luego me cagué. Literalmente.

Eso, y lo florido de mis insultos, pareció hacer mucha gracia a Baal, que se inclinó a mirarme. Con mil voces, me preguntó mi nombre.

“Así que Alberto, ¿eh? Y ¿qué piensas hacer con tu vida, Alberto?” Su sonrisa abarcaba todo mi campo de visión.

Aquello era peor que cuando mis padres me preguntaban lo mismo. “Quiero follar con mi novia, si puede ser”. Al menos, mi respuesta era más sincera que la que daba a mis padres. Baal se meó literalmente de risa, una lluvia de ácido ardiente que exterminó el Concilio de Medianoche más rápido que ellos se bajaban los pantalones en los akelarres.

“Todo se puede arreglar, por un precio. ¿Sabes lo que es un súcubo?” Habría firmado tres veces, pero no tenía más sangre en los dedos.

Al llegar a casa, Cristina me esperaba. Desnuda. Con cuernos. Y alas. ¡Desnuda! Me lanzó sobre la cama. Me arrancó la ropa. Tal vez no en ese orden. Me miró a los ojos, inclinó la boca hacia mi polla…

No estaba acostumbrada a tener cuernos. Es normal. La perforación en el estómago me provocó una sepsis, y todo había acabado antes de que llegara la ambulancia. Pero menuda putada, colega.

Ahora ardo para siempre en una de las calderas de Baal. Hay un monitor de plasma enfrente, con un canal 24 horas de la vida de Cristina después de limarse los cuernos. Su marido es un cabrón.

Cuarto duelo de relatos: Vota tu relato favorito!

Escrito por Onice el 16/11/2012
Podéis votar el relato que más os guste en este post de la página de Pulp Comics.

Again:

¡Vota tu relato favorito!

Cuarto duelo de relatos: Entrada de Vrede

Escrito por Onice el 16/11/2012
Entrada para el cuarto Duelo de Relatos de Vrede. Pulsar aquí para ver la imagen en la que está basado. Aquí la entrada del blog de Pulp Comics con el relato.

……………………………

La situación parecía sacada de la peor de las películas de serie b: un grupo de amigos en el monte pasando la noche de los difuntos, bebiendo alcohol como bestias y bromeando con los más desgastados clichés. Una velada agradable en una pequeña cabaña alquilada, para al día siguiente coger el coche y volver con una memorable resaca. Pero no siempre los planes salen según lo previsto.

Todo sucedió demasiado rápido, y el whiskey no estaba siendo mi mejor aliado. Contemplé en primera persona cómo aquel animal se abalanzaba contra mis amigos. A José lo degolló de un bocado, Miguel no corrió tanta suerte y sufrió mientras le clavaba las garras por toda la cara, al pobre de Antonio lo lanzó contra la pared para ensañarse y abrirle el pecho. Yo no podía, no lograba, no era capaz de hacer nada, estaba bloqueado, contemplaba con espanto aquella carnicería. Ni siquiera fui capaz de impedir la muerte de mi amada Mónica. Aquel monstruo la derribó para colocarse sobre ella y mirarla. Se tomó su tiempo hasta que le comió la boca. Literalmente. Fue el último en saborear sus carnosos labios adobados con abundante sangre. Tras aquello ya sólo pude correr.

Perdí la noción del tiempo, no sé por cuánto estuve atravesando aquel bosque, ni dónde me encontraba ni por qué había emprendido la marcha hacia donde me encontraba. Lo único que tenía presente era que todos estaban muertos menos yo. Seguí corriendo. Que pude haberlos salvado y no fue así. Seguí corriendo. Que ahora no sabía qué iba a ocurrir. Seguí corriendo. Normalmente cuando la gente muere la policía investiga, hace preguntas, indaga y acaba descubriendo que había alguien más. Seguí corriendo. Sabrían que estuve ahí y me acusarán de todo. Seguí corriendo. Y nadie me creerá. Detente.

Tarde o temprano algo tendría que suceder. Puede que el agente que se involucre en el caso sea un buen hombre y no me tome por un loco. Que cuando le diga que soy el único superviviente de una masacre me escuche, que cuando sepa que las muertes las provocó un ser increíble asienta, que cuando me vea con las ropa hecha jirones y ensangrentada no lo tome como una falsa prueba, que cuando pregunte qué hice después y le diga que recorrer 70 kilómetros en una hora no crea que le miento. Que aquello lo hizo, no yo. Lo juro. Lo juro por Dios.

Demasiadas cuestiones, demasiadas preocupaciones. Pensaba que mi cabeza explotaría hasta que de pronto, se hizo la calma. Fue alzar la mirada y verla. Todo dejó de atormentarme. En ese instante lo que importaba era alabar a la más hermosa de la noche, y lo hice de la única forma que pude: aullando.

"El Astrónomo", por Runciter

Escrito por Onice el 16/11/2012
Entrada para el cuarto Duelo de Relatos de Runciter. Pulsar aquí para ver la imagen en la que está basado. Aquí la entrada del blog de Pulp Comics con el relato.

……………………………

Hervía su sangre como los incandescentes ríos de azufre que horadan el infierno. Temeroso, alerta, eléctrico, se sentía acechado por algo más que la perenne sombra de la noche. Corrió y corrió, sorteando de forma instintiva las numerosas trampas que la maraña del bosque había tejido desde los albores del tiempo. No reconocía nada, era nuevo allí, aunque tenía la absoluta certeza de que la piel que ahora cubría su carne y sus huesos pertenecía a ese lugar tanto como las hayas que le rodeaban o el milenario río que acaba de dejar atrás. Un claro y un respiro. Miró arriba y contempló el mismo cielo de siempre. En el horizonte, Venus y las Pléyades no eran más que mudos espectadores de una escena en la que no podían tomar partido.

Aquello le hizo recordar. La luz estelar le traía imágenes, inconexos flashes que su mente trataba imperiosamente de ordenar. Un viaje en coche, una gran sala iluminada, aplausos, el roce de una cálida mano, una multitud congregada. El bosque quedaba atrás a la par que los recuerdos se acentuaban, un carrusel de emociones que debía sacudirse de encima. La tierra acabó abruptamente, un abismo y la intensa luz de la luna asistieron a un desgarrador grito de desesperación, grito tornado en aullido, tal era la naturaleza de su nuevo ser.

-Ahora voy a contar del cinco al uno y chasquearé mis dedos. Entonces abrirá usted los ojos, estará completamente despierto y se sentirá estupendamente bien. No recordará haber sido un soldado de la II Guerra Mundial, ni una octogenaria, ni tampoco un lobo. Cinco… cuatro, regresa a su conciencia lentamente… Tres… cuando llegue a uno abrirá los ojos, se despertará y se sentirá fenomenal, como si nada hubiera pasado… Dos… Uno.

El hipnotizador chasqueó sus dedos y el tipo que tenía enfrente ni se inmutó. Sus viejos ojos estaban en blanco; los nuevos refulgían con la luz de la luna. Su viejo cuerpo permanecía inmóvil, impertérrito ante los zarandeos y guantazos de aquellos que trataban en vano de hacerlo volver en sí; el nuevo se alejaba del abismo, volvía veloz adentrándose en el fastuoso vergel incrustado en la noche. A cada segundo, cada paso, el animal se iba sintiendo más seguro, dominador de todo cuanto le rodeaba, libre de las ataduras de una existencia que se diluía.

Se sentía fenomenal.

"La Contempladora", por Feadraug

Escrito por Onice el 24/10/2012
Entrada para el tercer Duelo de Relatos de Feadraug. Pulsar aquí para ver la imagen en la que está basado. Aquí la entrada del blog de Pulp Comics con el relato.

.............................................

La joven se apoyó con cuidado sobre la barandilla del balcón, con el pequeño tetra brick entre sus pálidos dedos. Jugueteó con él un rato, con la curiosidad de un niño, hasta que finalmente introdujo delicada pero firmemente la pajita, y empezó a sorber el zumo de naranja. Ácido. Como a ella le gustaba.



En sus auriculares empezó a sonar música electrónica. Y este era su tema favorito. Al escuchar las primeras notas, sonrió y apartó los labios rojizos de la pajita. Echó la cabeza hacia atrás para que su pelo cobrizo dejase de taparle la cara. Cuando contemplaba la ciudad, quería tener la vista bien despejada.



Las luces de las farolas, de los coches y de los grandes rótulos iluminaban la bulliciosa urbe, y se reflejaban con mayor intensidad en los enormes edificios de cristal. Obras maestras de la arquitectura humana que, al ritmo de los acordes computarizados que llegaban a sus oídos, parecían sacadas de una película de ciencia-ficción. En su imaginación veía a las personas que aún trabajaban en las oficinas a estas horas como autómatas que no concebían otra tarea que escribir código, revisar cuentas o ultimar informes. Tampoco distaba demasiado de la realidad de esos oficinistas que se deslomaban para, seguramente, no llegar a fin de mes.



Dio otro sorbo. Sí, todos tenían su labor en esta ciudad, en este gigantesco organismo de hormigón, acero y cristal. Ella también tenía su función, y la disfrutaba, aunque más le agradaban estos momentos de relax y contemplación. Entre encargo y encargo podían pasar unas meras horas o días incluso. Pero ella seguiría cobrando sus honorarios mientras observaba la vida que discurría en la metrópolis. Y reflexionaba. Le encantaba.



El zumo se había terminado. En ese momento, la electrónica melodía se desvanecía en un eco cada vez más débil en sus cascos, y sus oídos captaron pisadas a su espalda. Se apartó los cascos y se volvió para saludar a su jefe.



- ¿Disfrutando de tu descanso? – preguntó el hombre trajeado, de complexión delgada y de tez morena. Llevaba consigo un sobre -. Este parece uno de los gordos.



Sin decir nada, la muchacha tomó el sobre y lo abrió. Leyó el resumen mecanografiado en voz baja, miró el pequeño mapa al final e inspeccionó las dos fotografías adjuntas. Una era de un rascacielos que reconoció al instante; la otra era de un hombre corpulento, ojeroso, con unas feas manchas por toda la piel y pelo canoso.



- ¿Te ves capaz?



Sin decir nada, ella asintió y entró en el piso. En el discreto salón tomó un pequeño cofre, se sentó en el sofá y lo abrió. Se deleitó en las pequeñas y relucientes pistolas. Su sonrisa se tornó todavía más amplia sonrisa.



La cazarrecompensas esperaba terminar el encargo pronto para volver a su querida contemplación, si bien el resumen decía que este capo tenía bien cubiertas las espaldas. Le llevaría bastante terminar el encargo.



Al menos sería entretenido… y le pagarían bien.

"Rebeldía y lo que surja", por Seijo

Escrito por Onice el 24/10/2012
Entrada para el tercer Duelo de Relatos de seijo. Pulsar aquí para ver la imagen en la que está basado. Aquí la entrada del blog de Pulp Comics con el relato.

.............................................

- Un tiroteo en…
Bzzz
- …el sector 3 está en caos…
Bzzz
- … bandas de anti-sistema armados…
Bzzz

Sandra, aburrida, cambia la programación de sus holocascos a un recopilatorio de monólogos mientras se recuesta en la terraza de la cafetería.
Unas manos la zarandean, haciendo que deje de atender a la programación. Ante sus ojos tiene a un joven un poco mayor que ella, con varios pendientes adornándole la cara y una extravagante cresta coronándole la cabeza.
- ¿Qué coño os pasa a todos? – el desconocido señala al resto de la terraza, que está como en trance visionando la programación- ¿es que habéis perdido las putas ganas de vivir?
Sandra se baja los holocascos y los señala- ¿Lo dices por esto?
- Si, joder- responde- os están sorbiendo vida.
Ella sonríe divertida ante lo anacrónico del personaje, hace décadas que no se ve gente como él. – Pero son muy útiles, te informan en directo de todo lo que pasa, así se, por ejemplo, que no tengo que acercarme al S3 ahora porque hay un tirot…
- Con que eso crees- le interrumpe el joven- ¿puedes asegurarlo?
- ¿Por qué iban a mentir?
- ¿Por qué no ibas a averiguarlo? El 3 está a solo 10 minutos de aquí.

Sandra se muerde el labio, tentada por el peligro. Era cierto que realmente nunca HABIA HECHO nada en toda su vida… y observar desde lejos no sería tan peligroso…

Para cuando se quiere dar cuenta están en el sector 3. Ella avanza con cautela, mientras el pasea con las manos en los bolsillos. Al llegar a una calle desierta, el desconocido le mira.
- Sintoniza el tiroteo en directo anda
Sandra obedece, y ante sus ojos aparece un plano aéreo de esa misma calle. Sin embargo no se les ve a ellos ni los coches aparcados que hay ahí. Sandra puede ver clarísimamente la calle real y la de la transmisión superponiéndose con historias muy diferentes sucediendo en ellas. Se quita los holocascos y los tira al suelo, temblorosa.
- … entonces… ¿es todo mentira?
- No joder, todo no… es cierto que seguimos perdiendo en eurovisión… Solo mienten cuando hay que manipular la opinión pública…

Las manos de Sandra tiemblan mientras contiene el llanto. Miles de mentiras que se había tragado como una idiota. Avanza hacia los holocascos y empieza a pisotearlos con rabia, hasta hacerlos añicos.
El joven se acerca por su espalda y le pasa un brazo por encima del hombro.- Una vez te libras de ellos, es muy fácil empezar a pensar por ti mismo. Anda, volvamos a la cafetería, te hace falta un descanso.

La imagen de Sandra tilita en un monitor. Está apoyada en la terraza, no ha tocado su bebida y mira con cara atontada al infinito mientras en sus ojos se puede ver el brillo característico del holocasco funcionando
- He de felicitarle señor Williams, su programa de supresión de rebeldía es excelente… Si no fuese un secreto de estado, ganaría usted el novel.

Segundo Duelo de Relatos: Entrada de Dani de Castro

Escrito por Onice el 16/10/2012
Entrada para el segundo Duelo de Relatos de danidcstr. Pulsar aquí para ver la imagen en la que está basado. Aquí la entrada del blog de Pulp Comics con el relato.

……………………………

– Señor Belerofonte, tengo malas noticias – No hacía falta que le dijera más. Desde que empezaron a hacerle pruebas sabía como terminaría todo. Sin embargo, aún tenía una estúpida esperanza que le hizo esperar que las noticias no fueran tan malas –. Es cáncer.

El médico seguía hablando, pero él ya no escuchaba más que palabras sueltas. Mencionó algo sobre un tratamiento del que ya había oído hablar cientos de veces, pero en esta ocasión lo vio de una forma diferente. Era su última esperanza.

De repente se encontraba en otro lugar. Las paredes del hospital habían desaparecido, ya no estaba en una cama y no tenía que soportar el pitido de las máquinas y los médicos corriendo de un lado a otro. Sentía el aire puro en su cara, pero había algo raro en él. Un olor desagradable se mezclaba en el ambiente, haciendo que, aunque ya no estuviera en el hospital, siguiera sintiéndose igual de incómodo.

Comenzó a andar y el olor se hizo cada vez más fuerte. El cielo azul se volvió rojo, la hierba se secó y cada vez eran más frecuentes las zonas calcinadas. Siguió caminando y descubrió de dónde venía el olor. Había decenas de cadáveres esparcidos por el suelo. Vio que uno se movía y corrió a socorrerle. Cuando lo tuvo entre sus brazos, intentó averiguar qué era lo que había pasado, pero por más que le preguntaba, siempre respondía con la misma palabra, la cual le recordaba a algo que le había dicho el médico.

– Quimera... – murió en sus brazos sin ser capaz de decir nada más – ... quimera...

Ahora lo entendía todo, era su única esperanza. Para poder estar en paz, debía enfrentarse a la quimera.
Siguió el rastro de muerte hasta un pequeño pueblo. Las calles estaban vacías y los incendios que había por todas partes hacía que el calor fuera insoportable. Sabía que era ahí, y no se equivocaba. Al girar en una de las calles, se encontró de frente con una criatura de tres cabezas. Una de león, otra de cabra y una tercera de dragón. Las tres cabezas peleaban entre sí, por un trozo de carne, pero en cuanto le vieron, soltaron a su presa para ir a por él.

Era rápida y a duras penas conseguía esquivar sus ataques. Cuando esquivaba el fiero mordisco del león, era embestido por la cabra. Aún no había evitado el golpe, cuando el dragón comenzaba a vomitar fuego. De un zarpazo le dejó el brazo izquierdo inmovilizado, estaba perdido.

Con su brazo bueno sujetó una vara de hierro que encontró en el suelo. Con ella comenzó a bloquear los ataques de la quimera, y entonces lo vio claro. En uno de los ataques, introdujo la vara por la boca de dragón. El fuego hizo que se derritiera y tragar metal fundido mató a la bestia.

Volvía a estar en el hospital y su enemigo era otro. Su esperanza no era la quimera, sino la quimioterapia. Y esta era una lucha mucho más complicada.

“Metamorfosis quimérica, o eso dijo el doctor” por Sergio Gallardo

Escrito por Onice el 16/10/2012
Entrada para el segundo Duelo de Relatos de pziko. Pulsar aquí para ver la imagen en la que está basado. Aquí la entrada del blog de Pulp Comics con el relato.

……………………………

Siempre he sido un hombre vello. Con pelazo, vamos. No es raro el día en que mi lustrosa melena color miel acaba enredada con los pelos de la espalda. Por ello no me extrañó tanto el crecimiento desmesurado de barba y el del pelo de brazos y manos. Sí que me extrañó un poco más despertar un día con garras en vez de manos, pero tampoco le di demasiada importancia. Achaqué esto a los cambios hormonales comunes en muchachos de mi edad: cuarenta y tres años.

Sin embargo, tuve que dejar estas ideas atrás cuando me vi inmerso en una discusión por la posesión del mando de la tele con una cabeza de cabra que me susurraba al oído y una serpiente que salía de mi culo. Definitivamente aquello no era normal ni permisible, y era necesario ponerle solución. No me entendáis mal, yo no soy racista, es más, algunos de mis mejores amigos son calvos. Sin embargo, no podía evitar sentir cierto malestar con mis nuevos compañeros de cuerpo. No eran malos tipos, compartíamos algunas aficiones y no olían mal. Claro que si ellos oliesen mal sería mi culpa, por aquello de que el cuerpo es mío y eso… pero no podían evitar tener ciertos detalles que a mí, personalmente, me crispaban. No era nada agradable sentir que una cabra regurgitase mi almuerzo y tener que escucharla rumiar toda la santa tarde. Así como tampoco era muy deseable notar cómo un cuerpo alargado me rondaba continuamente en mi zona trasera.

En definitiva, la convivencia debía terminar. Y como, lógicamente, un mero acuerdo iba a servir de bien poco, y una motosierra no era la solución más higiénica, decidimos acudir a nuestro médico de cabecera quien, tras recuperarse de un shock al ver semejante percal, se limitó a diagnosticar un terrible caso de “Quimera” y a escurrir el bulto. Que no era de su rama de conocimiento, decía. Que acudiésemos a un especialista, decía. Y allá que nos dirigimos diligentemente, como niños buenos, a la consulta de una reputada gitana mayor.

La buena señora, en uso de sus plenas facultades mentales y toda su buena voluntad, nos recetó y aplicó allí mismo un tratamiento a base de jarabe de palo durante hora y media con unas ramas de romero. Al terminar, nos pidió un euro para el autobús. Como os digo, no soy racista, así que le di veinte céntimos que tenía en el bolsillo y nos fuimos. Ahora estoy en el metro de vuelta a casa, lleno de magulladuras y con un agradable aroma a romero fresco. Curiosamente el vagón está vacío, parece que nadie quiere compartir su espacio vital conmigo y mis amigos. Nicolás, que así se llama la cabra, ha descubierto el maravilloso mundo de los chicles, por lo que me ha prometido no regurgitar más mi ensalada césar del almuerzo. Y la serpiente está enroscada echándose la siesta. Quizás al final no sea tan mala mi
situación. Quizás les esté cogiendo cariño a estos muchachos.

¡Vota tu relato favorito!

Escrito por Onice el 28/09/2012
Ya sabéis cómo va la cosa chicos, leéis los dos relatos y votáis el que más os guste en este post de la página de Pulp Comics. Es complicado porque los dos relatos son la leche, pero cosas más difíciles tendremos que decidir en la vida...

Again:

¡Vota tu relato favorito!

Desde Stuv hasta las Colinas Azules, por Pedro de Matos

Escrito por Onice el 28/09/2012
Entrada para el duelo de relatos de Lograi. Para ver la ilustración en la que está basada hacer click aquí. Entrada del blog de la revista aquí.

.....

- Desde Stuv hasta las Colinas Azules, todas estas tierras están bajo el gobierno del gran Raidás, noble y sabio gobernante. Aquí no tienes nada que hacer, amigo.
El joven guerrero resoplaba. Su misión era liberar esa tierra del yugo del Señor Brujo Raidás, pero necesitaba de la colaboración de los lugareños, pero estos parecían demasiado asustados como para servirles de ayuda.
- No me mientas, viejo -. El joven caballero sagrado empezaba a perder la paciencia tras dos horas, pero sabía que pronto su interlocutor empezaría a ceder -. Sé que el Brujo os tiene sometidos, y se dice que tú eres su carnicero personal. Tú sabes cómo entrar en su palacio, y necesito que me ayudes a terminar con su...
- ¿¡Con su qué!? - explotó finalmente el viejo -. ¡Me tienes harto! ¡Llevamos horas discutiendo! ¡Te he dicho que no! ¡No eres el primero que lo intenta! ¡Muchos como tú quisieron "librarnos" del "pesado puño de hierro" de Raidás! ¡Pero no lo queremos! ¡No lo necesitamos! ¿Y qué puedes hacer tú contra él? Muchos antes que tú lo intentaron, y todos cayeron. Caballeros Sagrados mis huevos... Venís con vuestras capas blancas y vuestras relucientes armaduras, nos prometéis que nos libraréis. Pero nunca lo lográis. ¡No queremos que nos libréis! -. Una lágrima traicionó al viejo -. No sabéis nada de lo que pasa aquí. No sabéis nada del Brujo.
- Sabemos mucho de él. Sabemos que es cruel y sanguinario. Sabemos que controla las lluvias y los vientos, que habla con los animales, que cambia su rostro, que ve el futuro, que habla con los muertos y que domina los elementos. Y sabemos que es cruel y despiadado, y que no desprecia la carne humana. Sabemos que tiene en su poder un hijo de cada habitante de estas tierras, y que los utiliza para asegurarse su fidelidad.
- Yo ya no tengo hijo - lloriqueó el voz baja el carnicero -. Murió hace unas semanas, coceado por el caballo del Brujo.
- ¿Qué tienes que perder entonces?

Dos horas después, el caballero y el carnicero estaban junto a la muralla del palacio de Raidás.
- Te conduciré a la entrada. Si no logras matar a el Brujo, espero enterarme lo suficientemente pronto como para quitarme la vida.
- No será necesario, mi viejo amigo.
Aterrado, el carnicero se volvió al escuchar la grave voz. Quiso morir cuando vio a Raidás en el lugar donde se encontraba el joven caballero.
- Sabía, sabía que picarías el anzuelo - tronaba, sobre una risita, la voz del Brujo.
- Me... me has engañado.
- Tenía que poner a prueba tu fidelidad, viejo. No es nada personal. Compréndelo. ¿Qué otra forma tenía de asegurarme de que no me traicionarías...?

Las nubes negras cubrían el cielo de la mirada de la luna y las estrellas, por lo que todo aquel que mirara al cielo sería testigo de un tenebroso resplandor rojizo, acompañado de un sobrecogedor alarido, desde Stuv hasta las Colinas Azules.

De Pluma y Espada, por I.C. Marja

Escrito por Onice el 28/09/2012
Entrada para el duelo de relatos de Marja. Para ver la ilustración en la que está basada hacer click aquí. Entrada del blog de la revista aquí.

........

Hace mucho tiempo, en tierras lejanas, se encontraron dos esclavos. No del tipo de
esclavos semidesnudos y hambrientos, oscuros y desdichados. Eran hermosos y recibían
grandes cuidados, y vivían orgullosos de servir a sus señores, a los que amaban. Pero ellos no
eran dueños de su voluntad.
Grammaire y Spathe se dieron el uno al otro por nombre. Mientras el primero era viejo y
gris, y podía verse en él que había estado encerrado pacientemente en lugares oscuros llenos
de conocimiento, su compañero tenía el aspecto y la fortaleza del acero joven, vestido de
blanco y adornado con la cruz escarlata que defendía.
—Decidme, mi compañero —inquirió Spathe a Grammaire—, si no os hace sentir lleno el
favor que hemos de hacer.
—No puedo, joven amigo —respondió este con desaire—, compartir vuestra emoción por
el deber de embarcarme. Larga paz hoy he perdido por el hecho despreciable de que vuestro
señor con el mío comparte lazos de sangre.
Cuando uno de sus señores volvió herido y cansado de una sangrienta cruzada y encontró
que su amada había sido arrancada de su hogar y llevada lejos, pidió ayuda a su hermano para
recuperarla. Y a ambos esclavos se les encargó un último trabajo. Fue un amor ajeno, un amor
que a ninguno de ellos pertenecía, lo que llevo a Spathe y Grammaire por tortuosos caminos.
Mucho sufrió el viejo cuando el fuego les alcanzó, y mucho temió el otro cuando estuvo a
punto de sucumbir en turbulentas aguas. Pero salieron airosos, y finalmente dieron con ella.
Tan solo les separaba de la libertad prometida vencer a sus captores, monstruos malvados que
la retenían.
—Parecéis débil y ajado, pero amigo, no temáis —dijo Spathe confiado— y ayudad cuanto
podáis.
—Mi poder no está mermado, poco veis y mucho hay, que aún ha de ser revelado.
—Mostrad pues lo que tengáis.
Flexible pero firme detuvo Spathe cada tajo, y sus estocadas atravesaron certeros los
corazones hasta que se vio cubierto en sangre infame, mientras cerca de él Grammaire brillaba
con la magia pura que emanaba de su interior, derribando con fulminantes hechizos a sus
atacantes. Pero uno apareció, enorme, terrible y cubierto de un hierro negro inmune a los
encantamientos. Spathe embistió con tremenda fuerza. La espada se clavó atravesando la
negra coraza, pero su hoja se partió. De Grammaire salió entonces un hechizo tan poderoso
que, conducido por el acero quebrado, atravesó la armadura y golpeó dentro del monstruo,
destruyendo su corazón. Pero el libro mágico fue reducido a cenizas.
Así fue como lograron su libertad. Spathe fue fundido y forjado de nuevo, pero esta vez
con la forma de un colgante que acompañó toda su vida a la amada de su señor, el caballero. Y
Grammaire, convertido en cenizas dejó las manos de su señor, el mago, y voló por el mundo
entero dejando un mensaje en el viento: Que solo el sacrificio propicia el cambio y nos
recompensa con nuevos caminos, en ocasiones inesperados, donde alcanzar la libertad.